El
moquillo es una enfermedad viral
que afecta a animales de las familias Canidae, Mustelidae,
Mephitidae, Procyonidae y posiblemente Felidae (aunque
no a los gatos domésticos, siendo el virus
de la panleucopenia felina exclusivo de ellos).
Infección.
Los perros de entre cuatro meses
y cuatro años de edad son especialmente vulnerables
a esta enfermedad. El virus del moquillo se transmite
por el aire y mediante el contacto con fluidos corporales
infectados, incluyendo comida y agua contaminados
por estos fluidos.
El periodo de incubación
es de 14 a 18 días, aunque puede haber fiebre
de tres a seis días tras la infección.
El virus del moquillo tiene un tropismo
por los tejidos linfáticos, epiteliales y nerviosos.
Por tanto, la características patológicas
típicas incluyen depleción linfática
(provocando inmunosupresión y llevando a infecciones
secundarias), neumonía intersticial, encefalitis
con demielinación e hiperqueratosis de las
almohadillas de las patas. El examen histológico
revela cuerpos de inclusión eosinofílicos
intranucleares e intracitoplasmáticos en numerosos
tejidos.
Síntomas.
Nublamiento y rojez de los ojos
Descarga de la nariz
Vómitos y diarrea
Tos
Escalofríos
Fiebre
Pérdida de apetito y energía
Pérdida de peso
Apoplejía
Hinchazón de las almohadillas de las patas[3]
Hipoplasia del esmalte dental[2]
Diagnóstico.
Los síntomas anteriores, especialmente
la fiebre, los indicios respiratorios y neurológicos
y la hinchazón de las almohadillas, presentes
en perros sin vacunar son una fuerte evidencia del
moquillo. Encontrar el virus por diversos métodos
en las células conjuntivas del perro permite
un diagnóstico definitivo.
Tratamiento y prevención.
No hay un tratamiento específico
para el moquillo. El perro deberá ser tratado
por un veterinario, normalmente con antibióticos
para las infecciones bacterianas secundarias, fluidos
intravenosos y suplementos nutricionales. La prognosis
es mala.
Existen varias vacunas contra el
moquillo para perros y hurones domésticos,
que en varias jurisdicciones es obligatoria para las
mascotas. El tipo de vacuna concreto debe estar aprobado
para la clase de animal al que se inyecto, pues en
caso contrario éste podría llegar a
contraer la enfermedad de la vacuna. Los animales
deben ser puesto en cuarentena si resultan infectados.
El virus se destruye en el entorno mediante limpieza
rutinaria con desinfectantes, detergentes o secado.
Aunque no sobrevive en el entorno más de unas
pocas horas a temperatura ambiente (20-25 °C),
sí puede hacerlo durante varias semanas a temperaturas
ligeramente superior a la de congelación.
Si te han quedado dudas sobre este tema, no
dudes en consultar a tu veterinario